
Todo proceso comunicativo lleva una dosis de "afectividad", incluso en el sentido negativo. Es muy difícil desligar la comunicación -y menos en la Educación- del aspecto sentimental y emotivo de los que en el proceso participan.
Luego de analizar el texto denominado "Comunicación y Educación" me quedan las siguientes reflexiones:
En lo personal me sorprendió el elemento de la “Retroalimentación” en la comunicación, y ciertamente es muy importante ya que es la manera en que se va verificando la asertividad del proceso.
Un amigo mío decía que el podía intuír si los jóvenes le estaban "captando" el tema expuesto, cuando se animaban a preguntarle alguna aclaración, y le quedaba perfectamente claro que NO LE ENTENDÍAN NADA cuando se quedaban COMPLETAMENTE CALLADOS.
Otra cuestión muy importante son los elementos que nosotros denominamos “paralingüísticos” y se refieren –en el caso de la comunicación personal- a el volumen de la voz, los gestos, la mímica, etc. Etc. De igual forma, en la comunicación indirecta, por ejemplo en este medio, el tipo de letra, el color, las imágenes, provocan un determinado ambiente que puede favorecer la intención comunicativa.
En lo relativo a la “Mediación Pedagógica” me llama la atención que se constituye en un eje central de la actividad docente. El maestro debe ser un mediador, un mediador eficiente, significativo. La tarea de promover en el joven de la búsqueda de recursos y procedimientos para que aprehenda el mundo y la realidad no es cuestión intrascendente, menos aún el procurar que se apropie de él mismo (es hasta más complicado, creo yo).
Una reflexión importante es la relativa al peligro que hay de alienar la percepción de la realidad, es un riesgo latente y debe afrontarse de tal manera que los individuos tengan la capacidad crítica de discernir las diversas percepciones de la realidad.