
Soy maestro de Taller de Lectura y Redacción -en el primer grado-, de Literatura en el segundo, y, en el tercer año de bachillerato, imparto Historia Universal Contemporánea así como Economía. Lo que hago día con día es promover en los jóvenes la inquietud por su aprendizaje.
En las clases de Taller, les invito a reflexionar sobre los temas, a recuperar sus conocimientos previos, a confrontarlos con una sistematización de los mismos, a definir, a corregir, a aplicar. Sobre todo lo último, darle un sentido práctico al conocimiento teórico.
En las clases de Literatura procuro motivar a los jóvenes a entrar en el Universo de las Letras; para ello les doy algunas “probaditas” de este tesoro, les leo algún texto así nomas, gratuitamente, sin pedirles nada a cambio –a ellos les gusta- también vamos analizando los diversos contenidos que marca el programa, siempre con la inquietud de acercarme a sus intereses.
En las asignaturas del último grado se requiere un soporte cognitivo importante, ya que los jóvenes identifican el grado de conocimiento del maestro, y procuro hacerles ver la importancia del análisis crítico de la realidad, no solo aprender cosas, sino cuestionarlas –filosofar sobre ello-.
Todo lo anterior lo hago porque busco en los jóvenes crear un pensamiento crítico, aunque en ocasiones se debe motivar a probar ciertos “bocados” que no les apetecen, pero ahí está implícita la creatividad de la tarea educativa. A lo que quiero llegar es a que en un futuro el joven despierte a su realidad, que siga su camino con bases firmes, que le permitan desarrollarse.
Formar Personas, buenas Personas; a eso quiero llegar, se que suena utópico, pero la utopía nos hace caminar –quizá no la alcanzaremos- pero nos hace avanzar hacia ella.
